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Para enseñar esta orden se puede empezar desde el estado de sentado o el de echado, y utilizaremos algún tipo de premio, como siempre. Aunque la descripción parece larga, no es en absoluto compleja, fíjate bien en los pasos.

Nuestro perro debe estar sentado junto a nosotros, en el lado izquierdo, y el premio escondido en el puño de nuestra mano derecha, que se la haremos pasar por delante de la nariz con el fin de que sepa que habrá recompensa. Acto seguido daremos un paso al frente al tiempo que le decimos “quieto!” (stay), girándonos para situarnos justo enfrente de nuestro cachorro. Nuestros pies deben estar casi tocando sus patitas delanteras. Lo correcto es que el perro siga pendiente de nuestra mano derecha, mirando hacia arriba y sentado, si no es así es que no estamos acercando lo suficiente nuestro premio.

En esa posición, frente a tu perro, cuenta por ejemplo hasta 3 y vuelve entonces a la posición inicial, con tu perro de nuevo a tu izquierda. Le das la recompensa y lo elogias con mimos. Este ejercicio lo puedes repetir cada día, durante el período de una semana. Pasado ese tiempo modificaremos la orden “quieto!” para hacerla un poco más desafiante.

Comenzamos como antes, pero en esta fase daremos un paso más, con el fin de dejar más distancia entre nuestro perro y nosotros. Recuerda que el premio debe ir en el puño derecho, pero ahora la mano izquierda la abriremos (como en la foto de arriba) al tiempo que le repetimos “quieto!”. Él debiera estar pendiente también de la otra mano, la que lleva la comida, contamos en silencio hasta 5 y volvemos a su lado para recompensarle y elogiarle.

Repetiremos la orden cada día, pero aumentando el tiempo que permanecemos enfrente suya con la palma de la mano izquierda extendida y diciéndole “quieto!”. Cuando nuestro cachorro sea capaz de estar medio minuto esperando sentado, y a una distancia de un par de metros, ya estará preparado para ejercicios con más distancia y por más tiempo, hasta que vayas a darle el premio o le llames.

Recuerda que siempre pasado la mitad del periodo de entrenamientos, puedes no darle su premio en algunas ocasiones y otras sí, pero SIEMPRE elogiarlo. La orden quieto ha salvado a muchos perros de atropellos por autos, por ejemplo, y es una ayuda fundamental para controlar su estado de ánimo en determinadas circunstancias.