Para que el entrenamiento del perro tenga efecto debemos primero ser capaces de llamarle la atención, es la única manera de que nos haga caso y así aprender nuevas órdenes. Queremos que tenga sus sentidos puestos en nosotros para que podamos iniciar el entrenamiento.
Como ya comenté sobre el inicio del entrenamiento, lo ideal es tener una palabra mágica más para esta situación (clase?!, estudio?!, colegio?!… cualquiera que se te ocurra). Los beagles también pueden aprender multitud de órdenes, más de las que te imaginas, las palabras cortas son las mejores pues serán sonidos más fácil de recordar.
Para motivarlo utilizaremos algo de comida, una chuche o golosina para perros nos vendrá bien, en las tiendas de animales hay gran variedad. Recomiendo para estos entrenamientos que el premio sea blando y de fácil asimilación, así nuestra mascota sabrá en cada momento qué conducta está siendo reforzada.
Comenzamos preguntándole con la palabra anterior “Colegio?!” y nos acercamos hacia él, le damos el premio y le decimos algo cariñoso. Esperamos a que transcurra un par de minutos y repetimos, pero acercándonos a él con la recompensa en la mano. Entonces cuando estemos a un paso suyo (no más) nos paramos y le decimos otra vez “Colegio?!” enseñándole la golosina. Seguramente tu cachorro ya se te habrá acercado, le das el premio y lo elogias.
Esperamos unos minutos a que se distraiga con algo. La tercera vez le haremos la pregunta mientras sostenemos la recompensa en la mano y caminamos muy poco hacia él, de tal forma que sea nuestro cachorro el que tenga que hacer la mayor parte del recorrido. Cuando llegue, le damos su merecido premio y le decimos otra vez algo cariñoso (”Buen perro!!“, p. ej.).
Con este inicio de entrenamiento nuestro perro se habrá percatado de que si presta atención con esa pregunta habrá premio. Ha aprendido que “colegio?!” significa algo agradable y divertido contigo, algo positivo. Cada vez que vayamos a iniciar un entrenamiento, lo iniciaremos con este ritual, el ritual de “colegio?!”.